viernes, 9 de enero de 2009

Mente gráfica

Siempre he envidiado (sí, envidia, uno de esos pecados capitales que tanto sentimiento de culpa ha despertado en medio mundo) a aquellos que son capaces de crear a partir de la nada. Desde chiquitita (una vez lo fui), supe de mis limitaciones y de mi falta de imaginación. Mis barriguitas se aburrían enormemente ante mi incapacidad para inventar historias medianamente interesantes que las mantuviesen entretenidas.

Esto es así y yo he aprendido a vivir con ello. El único problema es que algo de remordimiento sí que siento y hoy he decidido confesar buscando la absolución del universo.

Así que, madre reconozco que he pecado. Este verano mi nivel de envidia superó todos sus límites cuando tuve la oportunidad de conocer a Pedro Peinado, un artista cordobés con una capacidad extraordinaria para convertir la cotidianeidad en arte. Una mente privilegiada a la que he aprendido a envidiar sanamente y de la que espero seguir disfrutando por lo mucho que es capaz de aportar.

Tengo que reconocerlo, además de mi nula inventiva y mi descarada envidia, poseo una inconfesable debilidad por exprimir el talento ajeno. Me gusta aprender de aquellas personas, que como Pedro, tienen un don del que se me debió privar cuando me diseñaron, así que me he convertido en una especie de pirata mental que descarga software ajeno para ir completando mi disco duro.

Espero, pues, la absolución, aunque, aviso, sin ningún propósito de enmienda.

6 comentarios:

Gerardo Pedros dijo...

Gracias por dedicar este post a nuestro amigo y admirado Pedro Peinado.
Espero que mejore su salud y volvamos pronto a disfrutar de su mente grafica tan subversiva y deliciosa.

Siji dijo...

Hola Mujer cero - que usted y sus artistas tengan un muy buen 2009

pedro peinado dijo...

Gracias Mujer Cero por el post. Tú si que eres digna de envidia.

pedro peinado dijo...

Gracias Mujer Cero por el post. Tú si que eres digna de envidia.

miguel gómez losada dijo...

qué maravilla, vaya regalo para pedro.

Anónimo dijo...

Quede aquí reflejada mi más enérgica protesta. No es sólo que el Sr. Peinado y Vd. sean insufriblemente buenos en sus formas de expresión, es que para colmo, se reconocen y admiran. Es lo último!! Por cierto, no mienta a sus lectores... todas las veces que la he visitado, he sido ignorada. Firmado: La Envidia