lunes 21 de septiembre de 2009

Madre roble

…………. A Inma

El jueves Inmaculada volverá a cargar a su niño en brazos. Lo hará entre lágrimas y con un dolor imposible de describir, ni siquiera imaginar. El jueves, Inmaculada llevará a Manuel hasta Sierra Nevada y dejará que se mezcle con la nieve, que vuele sobre Granada hasta perderse en el infinito de un paisaje que tanto disfrutó. Entonces, Manuel, convertido en ceniza volverá a ser libre e Inmaculada llorará hasta quedar seca. Su niño, aquel rubio de rizos imposibles y cara de pícaro, el que tanto la hizo sufrir hasta sentar la cabeza no volverá a sonreírle.
¿De qué pasta están hechas las madres que deben enterrar a un hijo? ¿Qué pretende la naturaleza cuando un hijo muere antes de que lo haga quien lo parió? Inmaculada se ha ido convirtiendo en un roble a base de golpes de la vida, pero éste…. Este hachazo ha podido con ese tronco de una mujer bella, de una madre que ya no volverá a cargar a su niño.

viernes 11 de septiembre de 2009

Vuelta el cole o cómo asesinar a la seño sin que se note

Lista de material escolar. 1º de Educación Primaria (real como la factura que dejé a deber en la librería de mi barrio y que iré pagando a plazos hasta que la niña acabe la carrera)

  • Una carpeta tamaño folio con solapas
  • Una carpeta tamaño folio sin solapas, pero con gomas
  • Una carpeta tamaño folio con botón
  • Una carpeta tamaño cuartilla con solapas
  • Una carpeta tamaño cuartilla sin solapas, pero con gomas
  • Una carpeta tamaño cuartilla con botón
    ……………………….. Pero hija, que pareces el explorador del windows
  • Cuatro gomas de borrar Milán 430
    ………………………… ¿Tanto piensas equivocarte?
  • 500 folios DIN A4
    ........................................ De acuerdo; te piensas equivocar
  • Cuatro lápices Noris del número 2
    …………………………...... Pero, entonces ¿son cuatro o dos?
  • Un cuaderno de dos rayas pauta normal
  • Un cuaderno de dos rayas pauta grande
  • Un cuaderno de dos rayas pauta pequeña
    ……………………………. Dile a la seño que se mire lo de las adicciones
  • Dos lápices bicolor
    ……………………………… A ver si van a ser los de antes. ¿Te valen cuatro partidos por la mitad?
  • Cuaderno de problemas Bruño número 1
  • Cuaderno de problemas Bruño número 3
    ........................................Nena, ¿y el dos? Se lo habrá fumado la seño, fijo
  • Cuaderno de caligrafía Anaya número 1
  • Cuaderno de caligrafía Anaya número 4
    ...........................................Confirmado, la seño fuma
  • Cuadernillo de manualidades (papel de seda, papel charol, papel de calco)
    ........................................... ¿Lo ves? Lo que te decía. Fuma
  • Un paquete de plastilina roja
  • Un paquete de plastilina amarilla
  • Un paquete de plastilina morada
    ............................................. Bueno, la perdonamos. Al menos cree en la República.
  • Doce lápices de colores Alpino
    ....................................... Pero ¿de qué número? ¿de cuántos colores? ¿los partimos también?
  • Doce ceras plastidecor tamaño medio antimanchas
    ....................................... Mira, al menos es aseadita la seño
  • Dos tijeras de punta redonda


……………………………. No me digas más. Unas para cortar cartulinas y otras para asesinar a la seño. Pues nada, cariño, mientras no te graben con el móvil….

jueves 27 de agosto de 2009

Tos' moros o tos' cristianos

Hace 24 horas que arrancó el Ramadán y Asís parece no aguantar más. Los 35 grados a la sombra y la humedad del día no ayudan, pero él no puede elegir. Hace seis años que regenta un negocio de alquiler de hamacas en una playa familiar. Doscientas almas tiene a su cargo cada día. Y eso sin comer ni beber no es fácil, no. A Asís no le queda otra que el puro pataleo, mientras atiende a los clientes habituales.

- Asís, que te pedí primera fila
- Ya señora, pero ha llegado la última y no me aseguró que viniera y claro, los López, bajaron temprano y se han quedado ellos en primera.
- Desde luego, qué mal nos tratas. Bueno, pues ayúdame con el carrito, la piscinita del bebé, las tablas de los mayores y nos instalas allí.
- ¿Dónde?
- Sí en aquella esquinita, lejos de los López que ya sabes que son unos cotillas.


Desde la otra punta de la playa se oye un grito
- ASIIIIIS!!! ¿Cuándo me traes la cerveza? Llevo una hora esperando
- Buenas tardes, don Rafael. Como me dijo que se iba a dar un baño y todavía no ha bajado su señora pensé que podía aguantar un poco más.
- Hombre, la primera me la puedo ir tomando ya.

En la hilera de hamacas de atrás, alguien pronuncia con acento british:

- Ausis, ¿puedde una saddinah, plis?
- Yes, yes, pero espere un momentito que el espetero ha ido al baño
- Ok, peuro ¿puedde una soumbrilla más, plis?
- Señora, que ya le he puesto dos
- Pero, el sol molesta mí.
- Ahora mismo

Asís se gira, arrastra sus pies por la arena, esquivando hamacas, mesas, flotadores, cubos y un par de palas. Toma la sombrilla en sus manos mientras protesta entre dientes. “Yo no puedo más (dice algo en árabe). Demasiado trabajo para uno sólo”. Entonces topa con la esposa de don Rafael, que baja perfectamente ataviada con pamela y bañador a juego con el pareo y las chanclas. Ella es de sardinas y gambas diarias.

- Asís, deja de protestar
- Señora, no protesto. Es que estoy con el Ramadán y todo el mundo exige mucho. Ellos no entienden.
- Pero no te quejes. Tú tienes trabajo, otros como tú, ni eso. Así que agradece a la vida y al dueño lo que tienes.
- Señora, que el dueño soy yo. Que mis ahorros me costó quedarme con la licencia. Su marido está allí, siga por esta fila y en la tercera sombrilla de la derecha ¿le llevo ya el mosto?
- Sí, pero con un sonrisa.

Asís mueve la cabeza lamentándose mientras las comisuras de sus labios se llenan de saliva blanquecina por la sed. Aprovecha para descansar mientras desde el chiringuito preparan el aperitivo que tendrá que llevar hasta los clientes que esperan tumbados en sus hamacas. Pero el descanso dura poco. En ese momento aparecen dos vigilantes municipales.

- ¿Es usted el encargado?
- Sí señor ¿ocurre algo?
- Claro que pasa algo. Tiene usted una fila de hamacas colocada fuera del recinto autorizado. Debe dejar espacio a los paseantes.
- Es que hoy han venido más clientes de lo normal.
- Pues no los puede ubicar ahí. Ya sabe que la multa son 1.000 euros.

Asís ha empezado a salivar más de lo habitual. Sus ojos parecen a punto de estallar.

- ¿Sí? ¿Están seguros? Porque si a mí me multan, tienen que multar a todos los hamaqueros del pueblo. Porque aquí todos moros o todos cristianos. ¿O las multas van a ser sólo para mí?

Quedan 29 días de Ramadán y Asís parece más cerca de cumplir con el rito de purificación. La multa le ha llegado y después de pagar facturas y enviar dinero a casa no ha quedado nada para comer. Claro, que él está agradecido a la vida.

viernes 29 de mayo de 2009

Tetas compartidas

Manuela (Manola, como la llaman en el barrio) tiene unas tetas de esas que se confunden con los michelines. Ella dice que donde hay carne, hay alegría y que moriría antes de convertirse en una flaca.
Manuela, Manola, no tiene edad, aunque es capaz de recordar historias de cuatro décadas antes cuando se escondía con sus compañeras a esperar a que los policías acabaran el turno para pasar un rato con ellas. Porque Manola es puta de toda la vida.

- Prostitutas son las finas, yo puta, nena, que es lo que hemos sido toda la vida aquí.
- Bien, pero ahora queda más fino lo de “señorita de compañía”
- Uy, compañía. Yo no tengo tiempo de acompañar ná más que a la Paca cuando va a ver a la médica para que le mire lo suyo

Lo de la Paca es un cáncer de mama que la dejó sin pecho hace ya algunos años, aunque Manola la consuela diciendo que ella tiene tetas por las dos. Por eso ella cobra “unos urillos más; que esto hay que pagarlo pa’ mantenelo”.

Manola sólo cuenta historias durante los partidos de fútbol. Cuando los clientes están sentados en el bar. Con el pitido final sale por la puerta agarrada de la Paca y esperan a los perdedores, “que son los que más pagan pa’ quitarse las penas”.


Esta noche han ganado todos. Manola se quedará sin euros, pero descansará junto a la Paca prestándole sus tetas.

jueves 12 de marzo de 2009

El mueble y las leyes de mi primo Isaac

Las gentes de letras tenemos, por definición, una seria limitación para entender las leyes de la física. Una puede recitar de memoria todas y cada una de las reglas ortográficas o gramaticales, pero es absolutamente incapaz de recordar una sola de las fórmulas extrañas que en segundo de BUP el catedrático de instituto garabateaba en la pizarra. Y eso a pesar de los intentos de aquel hombre por demostrar empíricamente las leyes de aceleración de los cuerpos lanzando el borrador contra nuestras cabezas, que no vean la velocidad que puede alcanzar la dichosa esponjita con mango de madera. Y lo que duele, leche.

En fin, que para las gentes de letras o al menos para la que escribe éstas, Newton es algo así como un primo lejano y antipático que creíamos borrado de nuestra memoria hasta que una tarde de domingo cualquiera vuelve del otro mundo (del purgatorio, más bien, que allí no hay gravedad e Isaac está más cómodo) y se manifiesta en todo su esplendor con el único objetivo de vengarse.

Que te has olvidado de mí; que prefieres las novelas y la historia a las ciencias exactas, pues voy yo y dejo caer tu librería cargadita de tanta palabrería con pastas duras sobre el suelo de tu salón recién pintadito y de paso araño tu pared marrón chocolate, la última moda en decoración.
Y entonces te posee el espíritu de tu profesor de Física y Química, que murió asfixiado por el polvo de tiza hace algunos años, y recuerdas a la perfección la segunda ley de Newton. Ésa que se refería a la fuerza y a la aceleración de los objetos y te lías a patadas con los restos de la librería. Y cuando se te acaban las fuerzas, porque se acaban aunque la física diga que no, te tiras al suelo y tratas de entenderlo todo.

¿Por qué mis libros se alían con un físico para fastidiarme el descanso dominical? ¿Por qué no escucharía lo suficiente en clase de Física? ¿Por qué…..? Y antes de caer en clase de Filosofía recuerdas: “Según las leyes físicas el espacio ocupado por un cuerpo es el volumen”. Ah, era eso, mis volúmenes-libros rebelándose.


Luego dirán que el saber no ocupa lugar o espacio. Y un huevo.

viernes 30 de enero de 2009

Vestido nuevo

Cuando Manuela despertó ya no había remedio. Sus esfuerzos por mantener aquella amenaza a raya habían sido en vano y no lograba entender en qué momento había perdido la batalla. Ahora tendría que aprender a vivir con ello. Sólo tuvo que buscar la manera de respirar.
Comenzó arañando desde el interior hasta conseguir abrir un pequeño orificio. Luego se limpió como pudo las manos y movió la cabeza para poder asomar la nariz. La entrada de oxígeno le permitió pensar más tranquilamente y entonces decidió abrir dos nuevos agujeros para sus ojos y otros tantos para los pies. Así llegó hasta el espejo del baño y pudo verse. No le quedaba mal. Quizás podría convertirlo incluso en una nueva moda para los tiempos de crisis, al fin y al cabo, era bastante barato. Sólo hace falta rendirse ante la pelusa y dejar que crezca a los pies de tu cama hasta que una mañana despiertes cubierta por ella.

viernes 9 de enero de 2009

Mente gráfica

Siempre he envidiado (sí, envidia, uno de esos pecados capitales que tanto sentimiento de culpa ha despertado en medio mundo) a aquellos que son capaces de crear a partir de la nada. Desde chiquitita (una vez lo fui), supe de mis limitaciones y de mi falta de imaginación. Mis barriguitas se aburrían enormemente ante mi incapacidad para inventar historias medianamente interesantes que las mantuviesen entretenidas.

Esto es así y yo he aprendido a vivir con ello. El único problema es que algo de remordimiento sí que siento y hoy he decidido confesar buscando la absolución del universo.

Así que, madre reconozco que he pecado. Este verano mi nivel de envidia superó todos sus límites cuando tuve la oportunidad de conocer a Pedro Peinado, un artista cordobés con una capacidad extraordinaria para convertir la cotidianeidad en arte. Una mente privilegiada a la que he aprendido a envidiar sanamente y de la que espero seguir disfrutando por lo mucho que es capaz de aportar.

Tengo que reconocerlo, además de mi nula inventiva y mi descarada envidia, poseo una inconfesable debilidad por exprimir el talento ajeno. Me gusta aprender de aquellas personas, que como Pedro, tienen un don del que se me debió privar cuando me diseñaron, así que me he convertido en una especie de pirata mental que descarga software ajeno para ir completando mi disco duro.

Espero, pues, la absolución, aunque, aviso, sin ningún propósito de enmienda.